Posiblemente todos quienes hemos tenido la bendición de utilizar el transporte público de Santiago, el bien habido Transantiago, nos hemos visto en la pecaminosa tentación de aprovechar el momento preciso para disfrutar de un cómodo paseo sin costo alguno. El subirse a una oruga del Transantiago y no pagar el pasaje es una conducta que no parece tener mayor castigo que un par de miradas inquisidoras de gentes de buena crianza. El problema con esto se ha hecho algo más incomodo con el tiempo sobre todo cuando el financiamiento del sistema ha pasado a ser el centro (mediático) del problema, incluso por sobre el descontento con su funcionamiento.
Incursionando hace un tiempo en planteamientos e investigaciones relativas a la toma de decisiones aplicadas al campo de las ciencias políticas, encontré un tema que, creo, grafica muy bien la situación en la que uno se encuentra al momento de decidir si pagar o no el pasaje para movilizarse por Santiago. Esto es lo que se ha dado en llamar Dilema Social.
Un dilema social es cuando las personas se enfrentan al siguiente escenario: actuando de manera egoísta obtienen pagos mayores (beneficios) que siendo cooperadores, pero perjudican a su grupo social incluidos ellos mismos, sobre todo si la mayoría adhiere a ese comportamiento. En cambio siendo cooperadores se obtienen menos beneficios que siendo egoísta, pero mayores beneficios para el grupo social, nuevamente incluido el agente que decide, siendo no obstante, una conducta muy poco provechosa en un contexto egoísta. He ahí la complejidad, los pagos de cada decisión depende siempre de las decisiones de otros. Un ejemplo “gringo” extraído de un artículo de Libreand y Godfried (The Effects of Social Motives on Behavior in Social Dilemmas in Two Cultures) grafica el problema en la siguiente situación: Durante una temporada de incendios forestales en el sur de California, los bomberos de la zona piden a los habitantes que no mojen sus casas ya que el gasto de agua puede derivar en que no halla el suficiente recurso para los bomberos en caso de una emergencia. Lo que sucedió fue que los residentes se enfrentaron a decidir si, pensando en el peligro inmediato de sufrir los embastes del fuego, debían regar sus casas en ese momento y perjudicar al resto de la población en caso de que una emergencia requiriera de los recursos que ellos gastaron, o bien esperar y “sacrificar” su tranquilidad inmediata en post de conservar el recurso común necesario. En el primer caso se benefician de manera inmediata, pero perjudican a su grupo (vecinos) y a ellos mismos en caso de que una emergencia requiera del agua para el bien de su propio hogar; y en el segundo caso se sacrifican pero cooperan con el grupo y por implicancia con ellos mismos incluidos en este último.
En este sentido, y llevando el tema a un caso chileno, el dilema pagar-no pagar la micro bien podría ser un Dilema Social. Si no pagamos el pasaje nos beneficiamos de manera inmediata ya que nos ahorramos $380 por viaje, sin embargo de hacerlo la mayoría, se corre el riesgo de que suban el pasaje en el mediano plazo y que aumente la fiscalización para el pago de este. Por otro lado de pagar el pasaje podemos vernos en la situación de ser los tristes patrocinadores del un sistema no muy amoroso y de quienes viajando gratis se ahorran unos morlacos, que a nosotros no nos sobran precisamente. Continue Reading »