Neoliberalismo, bienestar social y altruismo: Estudios en juegos de bien público y la ceguera de las ciencias sociales.
Existe cierta tendencia general desde las llamadas ciencias sociales a mirar con recelo a las llamadas ciencias naturales, argumentando que las últimas tienden a desestimar sus logros y que han posicionado en el mundo científico sus métodos como los únicamente válidos y útiles, los que a la vez suponen juegos de poder sobre el conocimiento y supuestas intolerancias contra otras formas del saber. Esta apreciación la he experienciado en distintos contextos académicos debido a mi constante paseo por ambos mundos (lectura de estudios de toma de decisiones y ciencias políticas). De esta forma me propongo en esta revisión ejemplificar a través del análisis de los principios de la economía neoliberal, la inutilidad y caducidad de este recelo, y demostrar como esta intolerancia (paradojalmente enarbolada en nombre de la tolerancia de conocimiento) ha cegado a las disciplinas sociales de importantes contribuciones desde el otro lado.
La idea de libertad económica tiene su base en las ideas emergidas durante los siglos XVII y XVIII en Gran Bretaña respecto de la naturaleza humana, vale decir aspectos intrínsecos a las personas que explicaban y servían como base para la creación de modelos ideales de sociedad. Adam Smith fue uno de los más importantes contribuyentes y sus principios económicos fueron los fundadores del ideal social del libre de mercado. Para Smith el problema fundamental de la política económica de los países de la época era la distribución eficiente de recursos y bienes, aspecto que se solucionaría dejando actuar libremente a una de las condiciones naturales de los seres humanos: el egoísmo. De esta manera la coreografía social que Smith vislumbró fue que cada ser humano actuando en concordancia con su naturaleza egoísta, definido esto como la orientación a maximizar las utilidades con los menores costos posibles, formaría un equilibrio económico y social, en el cual básicamente se distribuirían óptimamente los recursos dentro de la sociedad por medio de la oferta y la demanda y su influencia sobre la regulación de los precios de los bienes. Así en este juego entonces se requerirá la menor intervención posible del poder centralizado para dejar que este equilibrio coreográfico, a través de su mano invisible, haga su trabajo y se logre la eficaz distribución de recursos. Continue Reading »
bién valiéndose del pensamiento presocrático, previo a la distinción (dañina en bastantes disciplinas) platónica de la mente (alma) y el cuerpo que conllevaría a un finalismo escatológico, Miguel Vidal analiza la dudosa relación entre economía y progreso, presente en casi todas las teorías económicas (clásica, marxista y evolutiva, por ejemplo), e intenta dar a la economía un cariz concreto sin ningún tipo de explicación telelológica, amparado además en los descubrimientos científicos recientes, en la teoría de la evolución, y en posturas filosóficas potentes de distintas épocas, tales como Spinoza, Nietzsche, Foucault, Deleuze, entre otros.
En mi cotidiana revisión de diarios chilenos me he topado repetidamente con el lamentable y mediático 



