La paradoja de la inmortalidad
Existen supuestos básicos bastante compartidos por quiénes estudian las bases biológicas de la toma de decisiones, este es el principal:
La función del cerebro puede caracterizarse, en lo macroscópico, como toma de decisiones en pos del bienestar evolutivo. En un principio fue la necesidad de adquirir suficiente energía del ambiente para mantener la estructura y organización funcional de los organismos (vencer la entropía dirían), y la mejor, o la más vistosa solución, fue la invención del cerebro como regulador de la conducta adaptativa (gracias a la presión del ambiente y la existencia de genes como receptáculos de información que trasciende las generaciones).
Qué tiene que ver todo esto con el título: Estaba viendo la charla de Aubrey de Grey sobre el envejecimiento como una enfermedad más, que debe ser curada. Sin duda uno de los temas más llamativos para el ser humano, hace muchos siglos, es la idea de extender la vida llegando eventualmente a la inmortalidad. Para quiénes tenemos aprecio a la vida pero pensamos que ésta es finita (finita en serio, nada de continuidad arriba de las nubes), creo que es la salida lógica.
Sin embargo hay algo paradójico. El cerebro asigna valor a las cosas, situaciones, personas, etc. a lo que compone la vida, porque es sobre la base de ese valor que puede elegir entre distintos cursos de acción; y necesita decidir entre distintos cursos de acción porque debe mantener vivo del mejor modo posible al organismo en que se inserta, durante la mayor cantidad de tiempo posible, para que esparsa material genético en la población antes de su desintegración. Continue Reading »

Un poco de autoreferencia:





