Agua reciclada y creencias obstinadas

recycle_water En un curioso e inesperado escenario creo haber visto una de las manifestaciones más directas de la desconexión que para algunos tiene la evidencia empírica y la adquisición o modificación de creencias.

En el curso de inglés al que asisto en la Universidad de Queensland, comparto aula con un porcentaje importante de estudiantes saudíes y algunos orientales, con gran representación de chinos en este último grupo. Como parte de las actividades a través de las cuales ponemos en práctica nuestras habilidades anglo-lingüísticas, está contemplado el ver documentales que, poniendo en práctica nuestras destrezas comprensivas, a la vez nos muestran temas en boga dentro de la cultura australiana. Un caso particular ocurrió con uno de estos tópicos: Agua reciclada.

Es bien conocido el problema de abastecimiento de agua que Australia tiene. Viendo un documental donde se exponía esto, vimos el caso de Toowoomba, cuidad ubicada a 80 millas al oeste de Brisbane, en donde la alcaldía intentó implementar la práctica de reciclaje de agua para uso potable en el año 2006. La discusión que se dio en la comunidad de Toowoomba fue replicada en la clase cuando el profesor nos hizo la pregunta del millón: ¿Estarían de acuerdo con la implementación de este sistema? Debo reconocer que de primera me pareció bastante desagradable pensar que el agua utilizada en el lavado de mis vecinos luego del almuerzo, pudiera resucitar en mi diario vaso nocturno lista para ser degustada. Previa visión del documental, el referendum popular en la clase se inclinó por no implementar la medida.

El documental, contradiciendo el sentimiento popular, nos mostró que químicamente el agua reciclada, post tratamientos como la “reverse osmosis”, es más pura incluso que el agua que actualmente consumimos quienes vivimos en Australia, y que los estándares internacionales para llamar potable al agua básicamente. Lo interesante surge una vez que el documental acaba y se abre nuevamente la discusión a la clase: ahora sabiendo esto ¿Implementarían la medida? Pues ahora tomando en consideración el punto de los problemas de abastecimiento, y que efectivamente el agua parece ser limpia me sentí inclinado a votar a favor de la medida, al igual que un par más de compañeros. No obstante la mayoría del curso nuevamente rechazo la idea, el argumento: este tipo de agua “de todas formas” no es higiénica (creo ser literal en el adjetivo utilizado).

La coincidencia fue evidente: musulmanes en su totalidad no cambiaron su visión, al igual que algunos orientales. Fue inevitable para mi hacer la asociación entre la manera de pensar ligada a la religión y superstición con la imposibilidad de cambiar una primera impresión y resistirse a abandonarla aún con evidencia clara en contra de ella. Más allá del tema en cuestión (y de la veracidad del documental respecto del tema), parece ser una manera particular de relacionarse con el mundo el arraigamiento a dogmas que, aún yendo contra el propio bienestar como el riesgo de no tener abastecimiento de un vital recurso como el agua, se imprimen en las testeras de las personas y las invalidan de la flexibilidad que exige recibir evidencia analizarla y si se da el caso cambiar de parecer dados ciertos argumentos. Si el primer argumento contra el agua reciclada fue la no limpieza que esta aparentemente proveía, cuando se demuestra químicamente lo contrario, parecería completamente lógico el cambiar de opinión. No obstante un obstáculo existe en ese simple ejercicio para quienes la adquisición de creencias parece depender más de ancianos escritos que de lo que la evidencia les proyecta y en ocasiones el pragmatismo sugiere. Evidentemente este no es un problema exclusivo de musulmanes, sobran los ejemplos de cristianos rasgando vestiduras acerca de temas como planificación familiar, homosexualidad e incluso educación bajo el amparo de revelaciones y lecciones de lo que se dice que debe ser.

El ejemplo, si bien puede ser algo grotesco y arbitrario, evidencia como en ocasiones el propio bienestar social de los grupos puede verse afectado y los avances retrazados por esta tendencia a la adopción de creencias sobre la base de la autoridad que suponen ciertos escritos o revelaciones. La simpleza de la evidencia parece no ser suficiente. Incluso esto pensando en el bien estar propio y del grupo del que se es parte. Y lo peor es que más allá de la anécdota de las creencias personales, es bastante común encontrar este tipo de ceguera involucrada en entidad con capacidad resolutiva sobre una sociedad.

Sólo para finalizar cabe agregar que en el referéndum realizado en Toowoomba el pueblo se pronuncio en contra de la medida de reciclaje de agua campaña conservadora mediante, llevada a cabo por un ex alcalde local. El slogan invocado hizo referencia a que el pueblo no se merecía agua contaminada y a que la ciencia no tiene porqué inmiscuirse en la vida de las personas. Cuando se habla de la limpieza de agua ¿Los datos extraidos de los experimentos químicos sobran? ¿Parece tener más sentido seguir las opiniones de algun pastor o político iluminado de turno? Cabría al menos preguntar. A modo de “anécdota” cabe destacar que el pueblo tiene un alto índice de cristiandad entre sus habitantes. Quizás ese fue el permeable necesario para prevenir al pueblo de contar con un servicio de agua limpia y sin riesgos de racionamiento.