Existen fenómenos objetivos, es decir que no dependen del observador u observadores. Habría que tener un delirio chovinista-antropocentrista para no reconocer, por ejemplo, que las estrellas estaban ahí antes de que existiese alguien para verlas, y que seguirán ahí cuando nuestra especie ya no exista. Los fenómenos de este tipo son estudiados por las ciencias naturales.
Existen fenómenos subjetivos que, en un nivel descriptivo, podemos decir que dependen completamente del observador. El dinero es un ejemplo. En términos objetivos no hay dinero, sólo papel, medallas metálicas y, hoy en día, tarjetas plásticas y bits moviéndose en los sistemas de los bancos. El dinero es subjetivo porque si desapareciésemos quiénes le damos su valor, dejaría de existir. Asi pasa con todas las intituciones, las autoridades (en cuanto a su autoridad), y tantas otras cosas que estudia la historia y demás ciencias sociales.
Ahí hay algo sin embargo. Cuando recibo o pierdo “dinero”, cuando veo a una “autoridad” o visito una “institución” pasan cosas en mi cerebro que poco tiene que ver ” conmigo” para que se den.. El funcionamiento de la máquina que posibilita que se generen fenómenos subjetivos es totalmente objetivo, y puede, como se hace, ser estudiadocon métodos que siguen los mismos principios que aquellos con los que se estudian las estrellas. Ese “mi mismo” resulta (como descripción, como emergencia o epifenómeno…ese es otro cuento) del funcionamiento del cerebro, sin afectarlo de vuelta respecto de nuestra posibilidad de estudiarlo como cualquier otro sistema físico.
Dos posibilidades ante esto, una psicología como ciencia social descriptiva, o una como ciencia natural explicativa. La historia del término ha ido decantando a la primera opción. Por la otra vía hemos tenido que inventarnos nombres como ciencia cognitiva, psicología cognitiva, psicobiología, neurociencia cognitiva y algunos más, para dar a entender que no estamos en ésto porque no nos gusten las matemáticas, no estamos enseñando a ser feliz a la gente, no somos necesariamente gente asertiva y socialmente apta… pero lo que pasa debajo de su cuero cabelludo nos despierta muchas curiosidad.

Sebastián Contreras | 26-Apr-09 at 4:39 pm | Permalink
Incluso a mí me gustaría agregar una cosa respecto al interés de la psicología científica. Si bien la distinción entre conceptos como “estrella” y “autoridad” son claros ejemplos entre lo objetivo y lo subjetivo, entre ambos conceptos hay más parecido de lo que uno podría pensar. Como ya los vislumbraba Vico, Kant, Berkeley, entre otros, la realidad real, aquel mundo de lo “en sí”, no es todo lo “objetivo” que nos gustaría creer. Gregorý Bateson llevó la teoría general de sistemas al dominio mental llegando a conclusiones notables con respecto a la relación mundo-cognición: ambos elementos son parte del mismo sistema, que sería el sistema mental. Lo que hace Bateson es ampliar el concepto mental englobando al mismo mundo dentro de este concepto. Es decir, cuando nosotros vemos estrellas, esas estrellas están porque tenemos un sistema mental que las detecta. Por tanto, si bien hay una estrella, esta estrella es parte de nuestro sistema mental humano, por compartir tanto un sistema linguístico y un sustrato neurobiológico en común. Esto luego se vería apoyado con los estudios de Maturana, Varela y Von Foerster, en donde el cerebro ya no es visto como un sistema abierto, sino que más bien vendría siendo un sistema cerrado que se va reestructurando a partir de la información que “rebota” en este sistema neuro-mental. Por ejemplo, cuando vemos una estrella, esa estrella despide una luz que lo captan los bastones en nuestra retina y captamos la información del medio. Pero esa luz es un montón de fotones y ondas, pero nuestro cerebro esa información la construye como ese haz luminoso que luego, por nivel cognitivo superior, la catalogamos como “estrella”. Esa luz que vemos, nos dice más sobre nuestro sistema de interpretación neuronal que de lo que “verdaderamente” está allá afuera. Como decía Kant, lo que construimos es lo que él llamaría el fenóumeno, que es parte de nuestro sistema cerebral. Por tanto, es imposible salirse de nuestros propios límites biológicos como especie, pues si bien podemos entender lo que es el ultra violeta y el infrarrojo, e incluso podemos manipularlo y medirlo, también es cierto que es gracias a la posibilidad de que podemos detectar aquellos colores que están dentro del espectro del blanco, que nos permiten hacer las delimitaciones tanto sobre como bajo este espectro. En fin, a lo que quería llegar es a lo siguiente: finalmente, todo lo que detectamos por los sentidos y los conceptos que ideamos, tanto lo objetivo como lo subjetivo, nos lleva en última instancia a lo “mental”, por lo que estudiar este elemento se hace primordial para entender todos los fenómenos que puedan ocurrir tanto “fuera” como “dentro”. No digo que no exista una realidad en sí, pues sin duda que cuando destella una estrella, algo está pasando en el mundo… pero si tuviera otra forma de detección de señales ¿esa estrella sería igual a la estrella “humana”? ¿Existiría la luz de hecho tal como la concebimos?. Probablemente no, pero que eso lo diriman los físicos. Pero cuando un árbol se cae, ¿emite sonido si no hay nadie que lo escuche? Probablemente emita una onda con determinadas características, pero si no hay ningún sensor que interprete esta onda como “sonido”, es decir, que transforme esa señal neutra en un lenguaje coherente con el sistema que interpreta la señal, no hay forma de que haya sonido, sino que sólo una señal sin interpretación. Por tanto, donde van los esfuerzos de la psicología científica es desentrañar este sistema interpretativo, que podemos llamar, sólo por catalogar, mente.
René | 26-Apr-09 at 10:17 pm | Permalink
En general no soy muy adepto a la llamada biología del conocimiento desarrollada por los autores que citas…. Principalmente por las derivaciones cuasisensacionalistas que suelen hacerse de su trabajo, y que el mismo Maturana ha formulado no se si en serio o si en broma… Y por tanto cientista social que apela a estos señores a la hora de decir cualquier cosa “porque todo lo que se diga del mundo es subjetivo, porque el mundo es una perturbación en nuetro sistema cognitivo y no algo externo y con existencia por derecho propio”. Creo que lo que dices no cae es ese tipo de derivaciones, pero si creo que es una obviedad que nuestra percepción del mundo no depende sólo del mundo externo a nuestro sistema perceptual, sino también de ese pedazo de mundo que es la percepción, y de sus vínculos con el resto de sistemas que podamos identificar conceptualmente.
Quizá en esta época lo puedo considerar una obviedad porque en otra época hubo gente como los que citas que lo dijeron… no lo se en verdad.
Sebastián Contreras | 27-Apr-09 at 4:10 pm | Permalink
Concuerdo contigo en el hecho de que se ha hecho un mal uso de esta visión en las ciencias sociales, llegando a conclusiones molestas para cualquier ciencia como son los problemas de universalidad y uniformidad, dando consigo un subjetivismo radical, que no es la base de esta postura ni tampoco se desprende de ella. Por otra parte, también entiendo la obviedad de sus ideas principales, pero de todas formas no hay que olvidar que la neurociencia moderna es lo que es gracias a esta visión, y que sin ella habría sido imposible entender a la “mente” como el sistema complejo con el que se aborda hoy en día, en donde existen acercamientos de variadas disciplinas para dar respuesta a este fenómeno, y que dentro de estas, claramente se suma la psicología científica, la neurociencia, la matemática, la física, la ingienería, etc.
Claudio | 28-Apr-09 at 10:38 am | Permalink
La verdad no concuerdo con la distinción radical entre lo que aquí se propone como lo subjetivo y objetivo. No veo por que eso llamado “ciencia social descriptiva” tiene que resumirse en describir instituciones o problemas sociales. Los asuntos sociales claramente dependen en su génesis de las personas que forman parte de su contexto. No obstante me parece absurdo plantear que las alianzas políticas, por ejemplo, no existirían sin UN observador… claramente si ni hubiera humanidad no habrían tales alianzas, pero eso no quiere decir que aquellas no existan sin un alguien que las observe. Estas se reifican y llega un momento en que alcanzan una existencia más allá de lo que cada persona individualmente percibe de ellas. Aun cuando quizás el estudio de los asuntos sociales no comparte, hasta el momento, la rigurosidad de aquello que se ha dado en llamar objetivo, creo que eso podría cambiar y ejemplo de eso son los nuevos esfuerzos y enfoques que se hacen en dichas interesantes materias. Aunque desafortunadamente gran parte de los estudios que abordan problemáticas sociales están plagados de discursos “proto-científicos”, creo que eso es más culpa de quienes se dejan llevar por estos enfoques que por el objeto de estudio. Hacer del estudio social una ciencia lo veo posible si tomamos los hechos sociales como reales objetos de estudio y dejamos de tomarnos tan enserio las consideraciones e ideales que cada quien tiene de como debe ser una sociedad.
René | 28-Apr-09 at 11:16 am | Permalink
Estoy de acuerdo en todo parece. A ver si logro darme a entender aclarando el alcance del post.
1ero. Lo de “ciencia social descriptiva”. Depende de lo que entendamos por explicación, cosa en la que no quiero ahondar más allá de expresar mi posición personal.Según ésta una explicación de los fenómenos sociales pasa por conectarlos con el resto del orden natural… Cuando la ciencia social puede conversar en términos de un lenguaje formal con las ciencias naturales, pasa a ser una ciencia social explicativa (de hecho en ese momento creo que deja de tener sentido hablar de la distinción ciencias sociales - ciencias naturales, más allá de como se connota el objeto de estudio, las sociedades son fenómenos de la naturaleza).Entonces,cuando dije “descriptiva”, lo dije como adjetivo, como un tipo de ciencia social, no como un rasgo definidor de cualquier ciencia social. Más abajo cuando hablo de “una psicología como ciencia social descriptiva, o una como ciencia natural explicativa” podría cambiarse por “….descripitva… o una como ciencia social explicativa” y al menos yo estaría de acuerdo entendiendo por ciencia social explicativa “capaz de informar e informarse por las demás ciencias que llamamos naturales”.
Respecto de casos como las alianzas políticas, concuerdo en que existen con independencia de quién las observa o como lo hace, pero su existencia depende de creencias y actitudes subjetivas, en el sentido de “creencias y actitudes pertenecientes a sujetos”, no en términos de “de existencia dudosa o relativa”. En ese sentido las calificaría de subjetivas. Lo objetivo, externo a los sujetos mismos, es la conducta de la gente que participa de ellas (conducta que puede analizarse a nivel de individuos y de “enjambres”), así como el tipo de operaciónes biológicas que gatillan dichas conductas e interacciones (y viceversa). Luego, creo que una explicación de las “alianzas políticas” debe ser en referencia a dichos fenómenos objetivos, y no en referencia a “creencias” y “actitudes”, a menos que se aclare que significa eso en el mundo de los objetos. Las alianzas políticas pueden describirse el términos de “creencias”, “actitudes”, etc. Ésto no basta para explicarlas. Por eso digo que, en términos descriptivos, son subjetivas o dependientes de un observador; porque si dejan de existir “creencias” y “actitudes”, dejan de existir alianzas políticas..eso no pasa ni con las estrellas, ni con las neuronas.
Lo mismo creo que corre para el ejemplo del dinero o la autoridad… Ahí hay un organismo que estamos acostumbrados a respetar en tanto “autoridad” (porque lleva uniforme y puede pasarnos un parte por ejemplo), ese “respeto por la autoridad” es subjetivo, sus causas objetivas (conductas individuales y colectivas (historia, en tanto historia de conductas), estímulos, disparos y circuitería neural). Es el trillado y no resuelto asunto del significado: el significado de “ciencia” es subjetivo, eso lo inferimos de eventos objetivos (ej. distintas personas reaccionan distinto ante el término), y si queremos explicarlo, como yo entiendo explicación, tenemos que llegar en algún momento a hablar de los eventos objetivos que posibilitan que exista algo como “el significado” en el mundo. Eso sería una psicología como ciencia social explicativa, pero es más corto decir psicología científica.