De lo objetivo, lo subjetivo y la psicología científica

Existen fenómenos objetivos, es decir que no dependen del observador u observadores. Habría que tener un delirio chovinista-antropocentrista para no reconocer, por ejemplo, que las estrellas estaban ahí antes de que existiese alguien para verlas, y que seguirán ahí cuando nuestra especie ya no exista. Los fenómenos de este tipo son estudiados por las ciencias naturales.

Existen fenómenos subjetivos que, en un nivel descriptivo, podemos decir que dependen completamente del observador. El dinero es un ejemplo. En términos objetivos no hay dinero, sólo papel, medallas metálicas y, hoy en día, tarjetas plásticas y bits moviéndose en los sistemas de los bancos. El dinero es subjetivo porque si desapareciésemos quiénes le damos su valor, dejaría de existir. Asi pasa con todas las intituciones, las autoridades (en cuanto a su autoridad), y tantas otras cosas que estudia la historia y demás ciencias sociales.

Ahí hay algo sin embargo. Cuando recibo o pierdo “dinero”, cuando veo a una “autoridad” o visito una “institución” pasan cosas en mi cerebro que poco tiene que ver ” conmigo” para que se den.. El funcionamiento de la máquina que posibilita que se generen fenómenos subjetivos es totalmente objetivo, y puede, como se hace, ser estudiadocon métodos que siguen los mismos principios que aquellos con los que se estudian las estrellas. Ese “mi mismo” resulta (como descripción, como emergencia o epifenómeno…ese es otro cuento) del funcionamiento del cerebro, sin afectarlo de vuelta respecto de nuestra posibilidad de estudiarlo como cualquier otro sistema físico.

Dos posibilidades ante esto, una psicología como ciencia social descriptiva, o una como ciencia natural explicativa. La historia del término ha ido decantando a la primera opción. Por la otra vía hemos tenido que inventarnos nombres como ciencia cognitiva, psicología cognitiva, psicobiología, neurociencia cognitiva y algunos más, para dar a entender que no estamos en ésto porque no nos gusten las matemáticas, no estamos enseñando a ser feliz a la gente, no somos necesariamente gente asertiva y socialmente apta… pero lo que pasa debajo de su cuero cabelludo nos despierta muchas curiosidad.