Independencia del orden y efecto de comparabilidad
Uno de los principios de la teoría de la decisión racional que resultan más violados en la investigación del comportamiento real, es el de independencia del orden. En términos básicos este dice que, para una colección de cuatro opciones A, B, C y D, si la probabilidad de elegir A entre A y C ( Pr[A|{A,C} ) es mayor o igual que la de elegir B entre B y C ( Pr[B|{B,C} ), entonces la probabilidad de elegir A entre A y D ( Pr[A|{A,D} ) es mayor o igual que la de elegir B entre B y D ( Pr[B|{B,D} ).
Pr[A|{A,C} ≥ Pr[B|{B,C}, luego Pr[A|{A,D} ≥ Pr[B|{B,D}
Dicho así parece extraño que el comportamiento efectivo difiera, o al menos pueda llevarse a diferir, de este principio. Mal que mal, llevándolo a un ejemplo simple, parece obvio que si la probabilidad de elegir un Ferrari entre un Ferrari y un Toyota es mayor o igual a la de elegir un Ford entre un Ford y un Toyota; la probabilidad de elegir un Ferrari entre un Ferrari y un Opel debiera ser mayor o, en los casos más raros, igual a la de elegir un Toyota entre un Toyota y un Opel.
La realidad parece ser distinta, sobre todo cuando las etiquetas de las opciones no portan información como la del ejemplo de los autos (sobre valor y estatus), y/o cuando, como en la mayoría de los asuntos cotidianos, no existen métricas claras para evaluar las opciones presentadas.
He aquí un ejemplo de bar (caso real de coloquio con amigo que hace poco recobró su condición de soltería… y ya quiere perderla). Para efectos didácticos pensemos que son dos las dimensiones a evaluar de cuatro mujeres que le interesan: “belleza” e “inteligencia”. Continue Reading »


